Mientras en Estados Unidos el Rock and Roll sufría un estancamiento a finales de los 50 (debido al servicio militar de Elvis y la caída de Jerry Lee Lewis), en el Reino Unido se gestaba una obsesión. Los jóvenes británicos, viviendo en una economía de posguerra todavía gris, encontraron en los discos importados de Blues y R&B una vía de escape eléctrica y exótica. Este fenómeno se canalizó inicialmente a través del Skiffle de Lonnie Donegan, pero pronto evolucionó hacia el Blues Boom. Lugares como el Ealing Club y el Marquee Club en Londres se convirtieron en laboratorios donde músicos blancos intentaban replicar el "groove" de Chicago con una intensidad renovada.
A diferencia del pop refinado de los grupos de Merseybeat (como los primeros Beatles), las bandas de Londres y alrededores buscaban un sonido más sucio, directo y basado en la improvisación.
The Yardbirds son, posiblemente, la banda más influyente en la historia del rock en términos de linaje técnico. Formados en 1963, se alejaron del pop convencional para centrarse en lo que llamaban el Rave-up: secciones instrumentales frenéticas donde la improvisación llegaba al clímax. Lo que hace únicos a los Yardbirds es su papel como cuna de los tres grandes guitarristas británicos:
Eric Clapton: Aportó la pureza del blues. Se marchó cuando el grupo decidió volverse más comercial con "For Your Love".
Jeff Beck: Introdujo la experimentación, el uso del fuzz, el feedback y sonidos casi psicodélicos que expandieron los límites del R&B.
Jimmy Page: Llevó la pesadez y la técnica que eventualmente darían origen a Led Zeppelin.
Canciones como "Shapes of Things" demostraron que el R&B británico podía evolucionar hacia algo más complejo que el simple tributo a los maestros americanos.
Si los Yardbirds eran los arquitectos de la guitarra, el Spencer Davis Group era el vehículo de una de las voces más prodigiosas de la década: Steve Winwood. A pesar del nombre de la banda, Winwood era el centro gravitacional. Con apenas 18 años, poseía una voz que rivalizaba con los cantantes de soul de la Motown o Stax. El grupo personificó el R&B británico más "soulful" y rítmico. Hits como "Gimme Some Lovin'" y "I'm a Man" se basaban en un Hammond B3 rugiente y una sección rítmica infatigable, demostrando que el R&B en el Reino Unido también podía ser sofisticado y altamente bailable.
Manfred Mann ofrecía una propuesta distinta. Liderada por un tecladista de formación jazzística (el propio Mann), la banda combinaba una musicalidad superior con una sensibilidad pop envidiable. Aunque son recordados por éxitos como "Do Wah Diddy Diddy", sus raíces estaban profundamente enterradas en el blues y el jazz. Su primer cantante, Paul Jones, era un purista del género. La banda destacaba por su capacidad de adaptar material oscuro de R&B americano y transformarlo en éxitos de las listas británicas sin perder la integridad instrumental. Fue esta mezcla de intelecto musical y ritmo lo que los mantuvo vigentes durante toda la década.
No se puede hablar de esta era sin mencionar a grupos que, aunque a veces eclipsados por los Rolling Stones, definieron la estética del R&B británico:
The Animals: Desde Newcastle, trajeron la voz cavernosa de Eric Burdon. Su versión de "House of the Rising Sun" cambió la percepción de lo que una banda de rock podía hacer con el folk y el blues.
The Pretty Things: Quizás la banda más salvaje de la época. Superaban a los Stones en agresividad y volumen, representando el lado más crudo y menos pulido del movimiento.
Graham Bond Organization: Un nexo vital que incluía a Jack Bruce y Ginger Baker (futuros Cream). Introdujeron el saxofón y el órgano en una mezcla explosiva de jazz y R&B que prefiguró el rock progresivo.
El fenómeno del R&B británico de los 60 tuvo un efecto bumerán. Estas bandas tomaron un género americano que estaba siendo ignorado por la radio comercial estadounidense y lo reexportaron con una nueva energía. Cuando los Yardbirds o los Stones giraron por EE. UU., presentaron a los jóvenes blancos americanos a sus propios héroes nacionales (Muddy Waters, B.B. King). Este intercambio cultural no solo salvó las carreras de muchos bluesmen originales, sino que transformó el Rock and Roll en Rock.
A medida que la década avanzaba, el R&B británico comenzó a mutar. La experimentación técnica (pedales de efectos, amplificación masiva) y el uso de drogas recreativas llevaron a estos grupos hacia la psicodelia.
Los Yardbirds se disolvieron para dar paso a Led Zeppelin.
Steve Winwood dejó el Spencer Davis Group para fundar Traffic.
El blues purista de Clapton se unió al poder de Baker y Bruce en Cream, inventando el "Power Trio".
En resumen, el R&B británico de los 60 fue el puente necesario entre el rock primigenio de los 50 y la complejidad del arena rock de los 70. Fue un periodo de reverencia por el pasado y audacia absoluta hacia el futuro.
Manfred Mann - "Just Like A Woman" 1966 (Reelin' In The Years Archive)
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