A mediados de los años 60, la industria musical de Estados Unidos se encontraba en una encrucijada. La "Invasón Británica" había desplazado a las estrellas locales de las listas de éxitos. La respuesta de los sellos discográficos y las cadenas de televisión no fue solo musical, sino estructural: crearon un nuevo modelo de estrella de rock que combinaba la imagen televisiva con la eficiencia de los compositores profesionales.
En 1965, los productores de televisión Bob Rafelson y Bert Schneider tuvieron una idea revolucionaria: crear una serie de comedia sobre una banda de rock inspirada en el caos y el carisma de los Beatles en su película A Hard Day's Night. Tras un casting de más de 400 aspirantes, seleccionaron a Micky Dolenz, Davy Jones, Michael Nesmith y Peter Tork.
A diferencia de las bandas que se formaban orgánicamente en garajes, The Monkees fueron diseñados en una oficina. En sus inicios, los miembros no tenían permitido tocar sus instrumentos en las grabaciones; ese trabajo quedaba en manos de The Wrecking Crew, un grupo de músicos de sesión de élite en Los Ángeles.
Las canciones eran escritas por los mejores compositores del edificio Brill Building y sellos asociados, incluyendo a gigantes como Neil Diamond (quien escribió "I'm a Believer"), Carole King y el dúo Boyce & Hart.
A pesar de ser llamados "The Pre-Fab Four" (Los Cuatro Prefabricados), los Monkees protagonizaron una de las primeras batallas por la integridad artística en el rock pop. Michael Nesmith lideró una revuelta interna para que se les permitiera escribir sus canciones y tocar sus instrumentos. Eventualmente lo lograron en el álbum Headquarters (1967), demostrando que incluso dentro del sistema corporativo, el impulso del rock por la autonomía era imparable.
Mientras The Monkees dominaban la pantalla, surgió un sonido conocido como Sunshine Pop. Este estilo era la cúspide de la sofisticación en el pop norteamericano de los 60. Se caracterizaba por:
Armonías vocales complejas y exuberantes.
Arreglos orquestales (metales y cuerdas).
Letras optimistas, pero con una producción casi psicodélica.
Bandas como The Association ("Never My Love") y The Turtles ("Happy Together") personificaron este sonido. Era una música que tomaba la alegría del Surf Rock pero la refinaba con técnicas de grabación de vanguardia, buscando una pureza sónica que pudiera competir con lo que Brian Wilson estaba haciendo en sus momentos más experimentales.
Mientras la industria en Los Ángeles pulía cada nota, en los suburbios de todo el país —desde Michigan hasta Texas— miles de adolescentes estaban haciendo exactamente lo contrario. El Garage Rock nació como una respuesta cruda, ruidosa y "amateur" a la música que se escuchaba en la radio.
El Garage Rock se alejaba de las orquestas y las armonías perfectas. Sus pilares eran:
1. El Fuzz: El uso de pedales de distorsión para que la guitarra sonara sucia y eléctrica.
2. El Órgano Farfisa o Vox: Un sonido de teclado chirriante que le daba una textura nerviosa a la música.
3. Actitud Protopunk: Una ejecución energética, a menudo descuidada, que priorizaba la emoción sobre la técnica.
En 1963, The Kingsmen lanzaron "Louie Louie". Con su letra casi ininteligible y su producción rústica, se convirtió en el "plano original" del Garage Rock. Poco después, bandas como The Trashmen (con "Surfin' Bird") y The Rivieras llevaron este sonido a las masas.
Sin embargo, el pico creativo llegó entre 1965 y 1966 con bandas como:
The Standells: Su tema "Dirty Water" es un clásico del género.
The Seeds: Liderados por Sky Saxon, introdujeron una repetición hipnótica que anticipaba la psicodelia.
The Count Five: Con "Psychotic Reaction", capturaron la ansiedad juvenil en una pista de menos de tres minutos.
La historia del rock norteamericano de los 60 es la historia de esta tensión. Por un lado, el Pop de grupos como los Monkees demostró que el rock podía ser un producto de entretenimiento masivo y multiplataforma. Por otro lado, el Garage Rock mantuvo viva la llama de la rebelión.
Muchos de los músicos de garage no llegaron a la fama mundial en su momento, pero su influencia fue vital para lo que vendría después. El recopilatorio "Nuggets: Original Artyfacts from the First Psychedelic Era, 1965–1968", curado por Lenny Kaye en 1972, rescató estas joyas del olvido y se convirtió en la biblia para el movimiento Punk de los años 70.
Sin el pop de los Monkees, el rock no habría aprendido a dominar los medios de comunicación; sin el rugido del garage, el rock habría perdido su alma peligrosa.
The Kinsmen - "Louie, Louie" 1965 (Reelin' In The Years Archive)
1) Michael Ochs Archives/Getty Images
2) Michael Ochs Archives/Getty Images
3) Michael Ochs Archives/Getty Images
4) ABC Photo Archives/Disney General Entertainment Content/Getty Images