A principios de la década de 1970, el mundo del rock se encontraba en una encrucijada. Por un lado, el hippismo de los 60 se había desvanecido tras el desastre de Altamont y la separación de Los Beatles. Por otro, el rock se estaba volviendo "serio", técnico y, para muchos jóvenes, aburrido. Surgieron bandas de rock progresivo con solos de veinte minutos y una estética descuidada de jeans gastados.
En este contexto de grisura industrial en el Reino Unido, nació el Glam Rock. Fue una explosión de color, purpurina, tacones de plataforma y ambigüedad sexual que desafió la masculinidad tradicional y convirtió el concierto de rock en una performance teatral.
El Glam no surgió de la nada. Bebió directamente de la cultura de las escuelas de arte británicas, del camp (la estética de lo exagerado y lo artificial) y del viejo music hall inglés. A diferencia del blues-rock, que buscaba la "autenticidad", el Glam celebraba la falsedad, la máscara y el personaje.
El epicentro fue Londres. Los jóvenes, cansados de la utopía fallida de la paz y el amor, buscaban algo que se sintiera como el futuro, pero que tuviera la energía directa del rock & roll de los años 50 de Little Richard y Elvis Presley.
Si hubo un momento exacto en que nació el Glam, fue en marzo de 1971. Marc Bolan, líder de la banda T. Rex, se presentó en el programa Top of the Pops interpretando "Hot Love" con dos gotas de purpurina bajo los ojos. Ese pequeño gesto cambió la historia.
Bolan pasó de ser un bardo folk acústico a un "Electric Warrior". Con su voz temblorosa, riffs pegajosos y letras que mezclaban misticismo con autos rápidos, Bolan se convirtió en el primer ídolo adolescente de la década. Su éxito fue tan masivo que la prensa acuñó el término "T. Rextasy", comparándolo con la Beatlemanía.
Si Bolan fue el iniciador, David Bowie fue el arquitecto intelectual del movimiento. En 1972, Bowie lanzó The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Ya no era solo un músico; era un actor interpretando a una estrella de rock alienígena que venía a salvar la Tierra.
Bowie llevó el Glam a un nivel conceptual. Su uso del maquillaje, diseñado por artistas como Pierre Laroche, y su vestuario creado por Kansai Yamamoto, desafiaron las nociones de hombre y mujer. Bowie le dijo al mundo que estaba bien ser "raro", ser diferente y reinventarse a uno mismo cada día. Su influencia no solo fue musical, sino sociológica, dando voz a una generación de jóvenes que no encajaban en los moldes tradicionales.
Mientras Bowie y Bolan aportaban el arte y la vanguardia, bandas como Slade y Mott the Hoople aportaban el himno de estadio.
Slade: Liderados por Noddy Holder, eran la versión obrera del Glam. Con sus botas de plataforma gigantes y sus canciones con títulos mal escritos a propósito (como "Cum On Feel the Noize"), crearon la plantilla del rock de estadio que luego adoptarían bandas como Kiss o Quiet Riot.
Mott the Hoople: Estuvieron a punto de separarse hasta que Bowie les regaló el himno definitivo del género: "All the Young Dudes". La canción se convirtió en el "We Shall Overcome" de la generación Glam, unificando a todos los marginados bajo una misma bandera.
En 1972 también apareció Roxy Music, liderada por Bryan Ferry y con un joven Brian Eno en los sintetizadores. Ellos llevaron el Glam hacia una dirección más sofisticada y experimental. Si T. Rex era el presente y Bowie era el futuro espacial, Roxy Music era una mezcla de nostalgia por el Hollywood clásico y futurismo electrónico. La imagen de Ferry como un crooner de ciencia ficción y Eno luciendo plumas de avestruz y maquillaje plateado definió el ala más artística del movimiento.
Aunque el Glam fue predominantemente británico, Estados Unidos tuvo sus propios exponentes que influyeron y fueron influenciados por la escena de Londres.
Alice Cooper: Introdujo el Shock Rock. Si el Glam británico era sobre brillo y belleza, Cooper lo llevó hacia lo macabro y teatral, con guillotinas y serpientes, pero manteniendo ese pulso de rock & roll teatral.
Lou Reed: Tras dejar la Velvet Underground, Reed viajó a Londres y, bajo la producción de Bowie, lanzó Transformer. Canciones como "Walk on the Wild Side" trajeron la decadencia de la Factory de Andy Warhol al mainstream del Glam.
The New York Dolls: Con su look de "drag queens de callejón", fusionaron el Glam con una actitud punk cruda, siendo el puente directo hacia lo que vendría después a finales de la década.
Para 1975, el Glam Rock comenzó a disolverse. Bowie abandonó a Ziggy Stardust para convertirse en el "Thin White Duke", y muchos de los artistas originales se movieron hacia el funk, el soul o el rock más convencional. Sin embargo, su impacto fue imborrable.
El Glam mató el tabú de la androginia en la cultura popular. Sin el Glam, no existiría el Punk (que heredó la actitud de "hazlo tú mismo" y la provocación), ni el Hair Metal de los 80, ni artistas contemporáneos que juegan con la identidad visual. Fue el momento en que el rock recordó que, por encima de todo, es un espectáculo. Una celebración de la identidad, el exceso y, por supuesto, el brillo.
Marc Bolan (T Rex) - "Teenage Dream" 1974 (Reelin' In The Years Archive)
1) Michael Ochs Archives / Getty Images
2) David Gahr / Getty Images
3) Michael Putland / Getty Images
4) Graham Wiltshire / Redferns