Si los 80 fueron la década del artificio, los sintetizadores y la opulencia del hair metal, los 90 fueron el año del "borrón y cuenta nueva". El epicentro de la música se trasladó de las brillantes luces de Los Ángeles a la nublada y aislada ciudad de Seattle, en el estado de Washington. Allí, una juventud alienada por el declive económico y el cinismo político empezó a mezclar la rabia del punk con la pesadez del heavy metal de los 70 (Black Sabbath) para crear lo que el mundo conocería como el "Sonido de Seattle" o Grunge.
El grunge no nació por generación espontánea. Se gestó en pequeños clubes y a través de sellos independientes como Sub Pop. La palabra "grunge" fue utilizada inicialmente de forma casi despectiva para describir un sonido "sucio" y "descuidado". Bandas como Green River y The Melvins fueron los arquitectos de esta muralla de sonido que rechazaba los solos virtuosos en favor de la distorsión pura y letras que hablaban de la apatía, la depresión y la exclusión social.
El rock alternativo dejó de ser "alternativo" en septiembre de 1991. El lanzamiento de Nevermind de Nirvana funcionó como un terremoto cultural. El video de "Smells Like Teen Spirit" no solo era una canción; era un manifiesto visual que declaraba la muerte del rock de estadios pretencioso. Kurt Cobain se convirtió, muy a su pesar, en la voz de la Generación X. Su voz rasposa y su habilidad para combinar melodías pop con estallidos de ruido visceral redefinieron los estándares de la industria.
Simultáneamente, otras bandas de la ciudad consolidaban el movimiento:
Pearl Jam: Con su álbum debut Ten, ofrecieron un sonido más orgánico y cercano al rock clásico, pero cargado de una angustia emocional profunda. La intensidad vocal de Eddie Vedder en temas como "Jeremy" o "Alive" capturó la frustración de las familias disfuncionales de la época.
Soundgarden: Liderados por la prodigiosa voz de Chris Cornell, aportaron una técnica más compleja y una afinación de guitarras más oscura, herencia directa de Led Zeppelin y Black Sabbath. Su éxito Superunknown (1994) es considerado una de las cumbres sonoras de la década.
Alice in Chains: Fueron la cara más oscura y pesada del movimiento. Sus armonías vocales melancólicas y las letras de Layne Staley sobre la adicción y la desesperanza dotaron al grunge de una profundidad casi gótica.
Aunque Seattle era el núcleo, los 90 vieron florecer otras vertientes. En California, Stone Temple Pilots fusionaba el grunge con el glam y el rock psicodélico, mientras que bandas como The Smashing Pumpkins, lideradas por Billy Corgan, expandían los límites del género con producciones ambiciosas como Mellon Collie and the Infinite Sadness.
Hacia la mitad de la década, el suicidio de Kurt Cobain en 1994 marcó el inicio del fin de la "era de la inocencia" del grunge. La industria, detectando el éxito comercial, empezó a empaquetar el sonido en lo que se llamó Post-Grunge (bandas como Bush, Collective Soul o los primeros Foo Fighters de Dave Grohl), que mantenían la estética pero con un sonido más pulido para la radio.
El Britpop surgió a principios de los años 90 en el Reino Unido como una reacción directa contra el sonido oscuro del grunge estadounidense (liderado por Nirvana) y la escena electrónica del shoegazing. Los músicos británicos buscaron recuperar su identidad cultural mediante un rock de guitarras luminoso, con melodías pegadizas y letras que celebraban la vida cotidiana en Gran Bretaña. Se inspiraron profundamente en la "Invasión Británica" de los años 60, tomando como referentes principales a The Beatles, The Kinks y The Who, además del glam rock de los 70.
El movimiento estuvo dominado por los llamados "Cuatro Grandes": Oasis, Blur, Pulp y Suede. La rivalidad entre Oasis (con su estilo obrero y directo) y Blur (más eclécticos y artísticos) alcanzó su punto máximo en 1995 con la famosa "Batalla del Britpop", cuando ambas bandas lanzaron sencillos el mismo día. Otros grupos fundamentales que definieron el sonido de la época fueron The Verve, Supergrass, Elastica y Ocean Colour Scene.
Para finales de la década, el optimismo del movimiento comenzó a desvanecerse debido al agotamiento creativo, el abuso de sustancias y la saturación comercial. El género decantó en lo que se conoció como Post-Britpop, una vertiente con un sonido más introspectivo y melancólico liderada por bandas como Travis, Stereophonics y los primeros trabajos de Coldplay. Aunque el auge terminó cerca del año 2000, su legado persiste como un símbolo de orgullo cultural británico y una influencia clave para el rock alternativo actual.
Para finales de los 90, el rock volvió a mutar. El desencanto se transformó en una agresividad más física y rítmica con el nacimiento del Nu-Metal (Korn, Deftones) y la integración de elementos electrónicos y del hip-hop. Al mismo tiempo, bandas como Radiohead con OK Computer (1997) cerraban el siglo demostrando que el rock podía ser experimental, tecnológico y profundamente paranoico, preparando el terreno para el nuevo milenio.
Blur - "She’s So High/There Is No Other Way" 1993 (Reelin' In The Years Archive)
1) Malzkorn
2) Steve Eichner / WireImage
3) Jeff Kravitz / FilmMagic, Inc
4) Alison Braun / Michael Ochs Archives
5) Ian Dickson / Redferns
6) Paul Bergen / Redferns