El A.O.R. es, quizás, el género más incomprendido y a la vez más exitoso de la historia del rock. Las siglas han fluctuado entre Album Oriented Rock (el formato de radio que le dio origen) y Adult Oriented Rock (el mercado al que se dirigía). En esencia, fue la respuesta de la industria ante el caos del punk: un rock pulido, con ganchos melódicos irresistibles, coros monumentales y una ejecución instrumental impecable.
A finales de los años 70, la radio FM en Estados Unidos sufrió una transformación. Las estaciones dejaron de ser espacios "libres" donde los DJs ponían lo que querían, para pasar a formatos programados por consultores que buscaban maximizar la audiencia. Estos consultores descubrieron que el público joven-adulto quería canciones con la potencia del rock pero con la sofisticación del pop.
Bandas como Boston, con su álbum debut en 1976, y Foreigner sentaron las bases. Tom Scholz, el cerebro detrás de Boston, era un ingeniero del MIT que grabó gran parte de su disco en un sótano, buscando la "frecuencia perfecta". El resultado fue un sonido masivo que llenaba el espectro auditivo. Este "sonido de estadio" se convirtió en el estándar de oro.
Si hubo bandas que definieron el ADN de este movimiento, fueron estas tres.
Con la llegada de Steve Perry en 1977, Journey pasó de ser una banda de jazz-rock progresivo a ser una máquina de hits. Perry introdujo una sensibilidad soul al rock de guitarras de Neal Schon. El álbum Escape (1981), que incluye el himno inmortal "Don't Stop Believin'", es el manual definitivo del A.O.R.: teclados brillantes, una sección rítmica sólida y una voz capaz de alcanzar notas imposibles con una claridad cristalina.
Mientras Journey dominaba la técnica, REO Speedwagon personificaba la conexión emocional con el estadounidense medio. Tras años de giras incansables, explotaron con Hi Infidelity (1980). Este disco demostró que el A.O.R. podía ser vulnerable. "Keep On Loving You" definió la "power ballad", una pieza fundamental del género que permitía que el rock sonara en las fiestas de graduación y en las radios románticas por igual.
Liderados por el guitarrista británico Mick Jones y el vocalista estadounidense Lou Gramm, Foreigner perfeccionó el equilibrio entre el riff de guitarra duro y el sintetizador atmosférico. Hits como "Urgent" o "Waiting for a Girl Like You" demostraron que el A.O.R. no tenía miedo de coquetear con el R&B o la música electrónica incipiente.
A menudo se piensa en el A.O.R. como un club de hombres con pelo largo y chaquetas de cuero, pero Pat Benatar rompió esa estructura. Benatar, con formación en ópera, trajo una potencia vocal y una actitud desafiante que la convirtió en la reina del género a principios de los 80.
Álbumes como Crimes of Passion (1980) y canciones como "Hit Me with Your Best Shot" o "Love Is a Battlefield" capturaban la esencia del A.O.R.: producciones de alto impacto visual y sonoro, letras sobre la lucha personal y el romance, y un sonido de guitarra (cortesía de Neil Giraldo) que era lo suficientemente fuerte para el rock pero lo suficientemente limpio para el pop. Ella fue el puente que permitió que muchas mujeres reclamaran su lugar en el rock de alta rotación.
El A.O.R. no se entiende sin sus arquitectos detrás de la consola. Productores como Mutt Lange (quien llevó a Foreigner y Def Leppard al estrellato) y Keith Olsen buscaban una separación de instrumentos donde cada nota fuera audible.
Surgió también la figura de la "Superbanda de Sesión". Músicos de una destreza técnica inigualable que formaban grupos como Toto. Estos músicos eran los mismos que grababan los discos de Michael Jackson o Steely Dan; cuando se unían para hacer su propia música, el resultado era un A.O.R. extremadamente sofisticado, como se escucha en el álbum Toto IV (1982).
A mediados de los 80, el A.O.R. empezó a mutar. La estética se volvió más extrema, dando paso al Hair Metal o Glam Metal. Bandas como Bon Jovi tomaron la antorcha del A.O.R. pero le añadieron laca y una actitud más festiva.
Por otro lado, el género fue víctima de su propio éxito comercial. Las discográficas empezaron a exigir más "power ballads" para asegurar ventas, lo que llevó a un estancamiento creativo. Para 1988, con el surgimiento del rock más crudo (Guns N' Roses) y posteriormente el Grunge, el sonido pulido del A.O.R. empezó a verse como algo artificial y fuera de época.
El A.O.R. dejó una huella imborrable en la ingeniería de sonido. Hoy en día, cuando escuchamos una producción de pop moderno que suena "perfecta" y equilibrada, estamos escuchando el legado de los ingenieros y bandas de A.O.R. de los 80 que se negaron a aceptar cualquier sonido que no fuera impecable.
Pat Benatar - "Shadows Of The Night/Heartbreaker" 1983 (Reelin' In The Years Archive)
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