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SIMON AND GARFUNKEL

Simon & Garfunkel parecían al principio un dúo más dentro del panorama musical juvenil. Influenciados por los Everly Brothers y familiarizados con el repertorio tradicional del folk, Paul Simon y Art Garfunkel compartían los mismos anhelos que muchos de sus contemporáneos: destacar académicamente, complacer a sus familias, ganar reconocimiento entre sus pares y disfrutar del camino. Sin embargo, pronto quedó claro que su talento los diferenciaba de la multitud. Ambos, originarios de Forest Hills, Queens, demostraron desde temprano una notable capacidad para absorber influencias musicales, aunque no se limitaron a imitarlas. Ya en 1957, con apenas 15 años, lograron ingresar al Top 50 con “Hey, Schoolgirl”, una canción claramente inspirada en los Everlys, bajo el nombre artístico de Tom & Jerry. Aunque incluso aparecieron en el popular programa American Bandstand, esta primera incursión en la música comercial no tuvo continuidad inmediata.
Con el paso del tiempo, Paul Simon comenzó a trabajar como promotor musical para la editorial E.B. Marks, presentando canciones del catálogo a representantes de sellos discográficos.
Aunque afirma no haber logrado que ninguna de esas composiciones fuera grabada, sí tuvo éxito con su propio material. Tras una audición en vivo, el dúo consiguió un contrato con Columbia Records gracias al productor Tom Wilson, conocido por su trabajo en jazz con figuras como Miles Davis. Wilson percibió en las letras poéticas de Simon y en la voz aguda y expresiva de Garfunkel un potencial especial.

En 1964 lanzaron su álbum debut, Wednesday Morning, 3 A.M., una obra que reflejaba su trayectoria musical hasta ese momento: una mezcla de armonías vocales al estilo de los Everlys, canciones folk-pop, rarezas del repertorio tradicional y composiciones originales cargadas de imágenes poéticas y una incipiente conciencia social. Aunque la mayoría de las versiones del álbum no destacaron, las cinco canciones escritas por Simon evidenciaban un talento excepcional. Entre ellas, “The Sound of Silence” sobresalía por su intensidad emocional, incluso en su versión acústica y minimalista. Curiosamente, Simon había comenzado a escribirla en noviembre de 1963, coincidiendo con el asesinato del presidente John F. Kennedy.
La verdadera consagración del dúo llegó de forma inesperada. En 1965, los Byrds lanzaron su versión eléctrica de “Mr. Tambourine Man” de Bob Dylan, creando un nuevo género conocido como folk-rock. Inspirado por este giro, Tom Wilson decidió sobregrabar instrumentos eléctricos —guitarra, bajo y batería— sobre la pista original de “The Sound of Silence”. El resultado fue un éxito rotundo: a finales de 1965, la canción alcanzó el número uno en las listas estadounidenses. Esto obligó a Simon y Garfunkel, que se habían separado temporalmente, a reunirse para capitalizar el éxito y grabar un nuevo álbum.


Mrs. Robinson - Bookends (1968)

El resultado fue Sounds of Silence, un disco que reflejaba la rica interconexión musical de la época. En él se percibían influencias y paralelismos con otros artistas clave del momento, como John Sebastian y su Lovin’ Spoonful, Ray Davies y los Kinks, y los propios Byrds. La música de Simon & Garfunkel se integraba así en un nuevo lenguaje sonoro que definía la cultura juvenil de mediados de los sesenta.

Para otoño de 1966, con el lanzamiento de Parsley, Sage, Rosemary and Thyme, el dúo ya era una voz central de su generación. El álbum capturaba el clima de agitación social y política de la época, tanto en su contenido lírico como en su sonido. Canciones como “A Simple Desultory Philippic (Or How I Was Robert McNamara’d Into Submission)” ofrecían una sátira inteligente de la coyuntura, mencionando figuras como Martin Luther King Jr., los Beatles o Lenny Bruce, y aludiendo con ironía al consumo de marihuana. Musicalmente, el disco era una obra maestra de sutileza y elegancia: desde la introducción barroca de guitarra y la voz etérea de Garfunkel en “Scarborough Fair/Canticle” hasta la interpretación a cappella de “Silent Night” que cerraba el álbum. Este trabajo se convirtió en un objeto de culto para los jóvenes de la época, cuyos detalles quedaban grabados en la memoria con una claridad casi obsesiva.
Simon & Garfunkel no solo reflejaban su tiempo, sino que también trascendían sus límites. Mientras muchos artistas se dejaban arrastrar por las modas efímeras, ellos se aferraban a principios artísticos universales: precisión, claridad y belleza. Así, Parsley, Sage contenía tanto canciones profundamente ancladas en su contexto histórico como piezas atemporales. Entre estas últimas destacaban “Homeward Bound”, “The Dangling Conversation”, “For Emily, Whenever I May Find Her” y su versión de “Scarborough Fair”, que Simon había aprendido durante una estancia en Inglaterra. El logro era aún más impresionante por la economía de medios: voces, guitarra acústica y mínimos arreglos lograban una riqueza expresiva extraordinaria.

La resonancia de su música alcanzó nuevas dimensiones en 1967 con la película The Graduate. La decisión de utilizar sus canciones en lugar de una banda sonora orquestal tradicional marcó un hito en la historia del cine y la música popular. Este enfoque no solo enriqueció la narrativa de la película, sino que inició una tendencia duradera en la industria. Entre el lanzamiento de Parsley, Sage y la publicación de Bookends en marzo de 1968, el panorama cultural había cambiado drásticamente: los Beatles habían redefinido el pop con Sgt. Pepper’s, y el Verano del Amor junto con el Festival Pop de Monterey habían abierto las puertas a nuevos sonidos y estados de conciencia. Simon & Garfunkel, aunque expuestos a esta explosión creativa, optaron por integrar los nuevos recursos musicales con mesura, siempre al servicio de la narrativa y la emoción de sus canciones.
Bookends fue un álbum profundamente literario y conceptual. Funcionaba como una meditación sobre el paso del tiempo, la pérdida y la desilusión con el Sueño Americano. El ciclo de canciones que conformaba su núcleo narrativo —incluyendo “America”, “Old Friends” y el “Bookends Theme”— exploraba con elegancia y melancolía las etapas de la vida, desde la juventud idealista hasta la vejez solitaria.


America - Bookends (1968)

“Mrs. Robinson”, la canción principal de The Graduate, también formaba parte del disco, junto con otras piezas como “A Hazy Shade of Winter”, “Fakin’ It” y “At the Zoo”, cada una ofreciendo una mirada crítica o introspectiva sobre la sociedad y la identidad. El arreglo orquestal de “Old Friends”, que evocaba la grandiosidad de “A Day in the Life” de los Beatles, culminaba en una imagen conmovedora: dos ancianos sentados en un banco del parque, compartiendo en silencio el mismo miedo. La despedida del álbum, con la frase “Conserva tus recuerdos; son todo lo que te queda”, adquiría una carga aún más profunda con el paso de los años.

El cierre de la década de 1960 fue particularmente sombrío: la guerra de Vietnam, la violencia en Altamont, la masacre de la familia Manson y la disolución de los Beatles pusieron fin al idealismo de la contracultura. En este contexto, el lanzamiento de Bridge Over Troubled Water en enero de 1970 fue recibido como un bálsamo. La canción homónima, con su progresión de una intimidad susurrante a una cumbre emocional sostenida por la voz de Garfunkel, ofrecía un mensaje de esperanza y consuelo que resonó profundamente en una generación desilusionada. El álbum incluía otras joyas como “The Boxer”, una épica narrativa sobre la resistencia y la supervivencia, y “Cecilia”, una canción alegre y despreocupada que evocaba tiempos mejores. Paradójicamente, mientras el público celebraba esta obra como un símbolo de renovación, la relación entre Simon y Garfunkel se deterioraba rápidamente.
Sus ambiciones personales divergían, y lo que antes había sido una colaboración natural y espontánea se había vuelto forzada y autoconsciente. La canción “So Long, Frank Lloyd Wright”, con su despedida melancólica sobre un ritmo de bossa nova, parecía anticipar el fin de su asociación.


Bridge Over Troubled Water
Bridge Over Troubled Water (1969)

Tras su separación, tanto Paul Simon como Art Garfunkel emprendieron carreras solistas con distintos grados de éxito. Sin embargo, para quienes vivieron aquella época, su música sigue siendo un puente directo a momentos clave de sus propias vidas. A lo largo de los años, han realizado varias reuniones ocasionales, incluyendo conciertos memorables en el Madison Square Garden y el legendario Concert in Central Park de 1981. Estas reapariciones conjuntas han sido celebradas por varias generaciones de oyentes, recordando que, más allá de las tensiones personales, la música que crearon juntos sigue siendo un legado duradero, capaz de evocar con asombrosa nitidez los sueños, las luchas y las esperanzas de una era transformadora.


Simon and Garfunkel
The Sound of Silence (1966)


MIEMBROS:

Paul Simon Guitarra, Voz (1956/58, 1963/70, 1972, 1975/77, 1981/84, 1990, 1993, 2003/5, 2007/10)
Art Garfunkel Guitarra, Voz (1956/58, 1963/70, 1972, 1975/77, 1981/84, 1990, 1993, 2003/5, 2007/10)

DISCOGRAFÍA(*):

Wednesday Morning, 3 A.M. (1964)
Sounds of Silence (1966)
Parsley, Sage, Rosemary and Thyme (1966)
Bookends (1968)
Bridge over Troubled Water (1970)

FUENTES:

Traducido de:
www.simonandgarfunkel.com
Wikipedia

FOTOS:

1) James Kriegsmann/Michael Ochs Archives/Getty Images
2) Kai Shuman/Michael Ochs Archives/Getty Images
3) Steve Schapiro/Corbis/Getty Images
4) Bettmann/Getty Images
5) Pictorial Parade/Getty Images

VIDEO:

Youtube

(*) Sólo se muestran los discos de estudio.